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El temperamento del Malamute

Comportamiento del Malamute

Generalidades

Es bien sabido que los Malamutes tienen un carácter muy social hacia los humanos, principalmente porque desde hace miles de años han convivido con el hombre y han sido parte importante de la vida de las familias de la tribu Inuit, donde ayudaban en tareas de carga y transporte a largas distancias, además de servir para calentar por las noches a los más pequeños de la tribu o familia.

Son sociables, juguetones y esto hace que sean muy apreciados en entornos familiares, con niños, ya que si los miembros de la familia son activos disfrutarán muchas jornadas de juegos en casa, en el jardín o paseando por el campo.

Sin embargo con otras razas de perros es posible que muestren su carácter dominante gruñendo o haciendo ademán de atacar a otros perros que no estén integrados en su manada, si bien que con otros Malamute suelen aceptar fácil y rápidamente su posición jerárquica.

Por regla general los Alaskan no son perros mordedores, es decir, no tienen el instinto de morder a menos que se vean amenazados o se les ataque, por lo que en circunstancias normales rara vez se puede dar el caso de que un Malamute muerda a su dueño o un extraño.

Son perros muy sociables, especialmente con el hombre, juguetones y estables, compañeros devotos muy leales y con mucha dignidad cuando alcanzan la madurez entre los 2 y 4 años.

 

Dominancia

Por regla general los Malamute no son dominantes, pero es posible que en manadas de varios individuos de ambos sexos, se presenten comportamientos dominantes por parte de uno o dos miembros de la manada.

Perros del mismo sexo conviven habitualmente sin hacerse daño aunque sí pueden marcar espacios donde buscan dominar usando posturas intimidatorias que les permiten establecer su rol en la manada o grupo y por ende la jerarquía.

Un perro cuyo temperamento sea fuerte y su nivel de socialización bajo o nulo, puede tratar de imponerse en el grupo por medio de la violencia, lo que acarrea enfrentamientos donde los mordiscos y heridas acaban siendo el desenlace no deseado, por ello es importante detectar estas dominancias para aplacarlas o corregirlas, mediante entrenamiento “en positivo” de manera que la convivencia se restablezca lo más rápido posible.

La esterilización de machos y hembras que conviven en una misma manada ayuda a relajar la testosterona y facilita la socialización entre los distintos miembros del clan.

Los paseos en manada, o de varios miembros del grupo, sobre todo aquellos que más situaciones de riesgo pueden provocar en el día a día, ayudarán a relajar los ánimos, socializan y acaban siendo un buen catalizador de energías.

Lobo y Noah de paseo por el monte

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